Bulgaria se ha manifestado en contra de la imposición de sanciones de la Unión Europea al patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa y a la empresa petrolera Lukoil. La ministra de Asuntos Exteriores búlgara, Velislava Petrova, argumentó que las sanciones contra el patriarca podrían generar un clima propicio para la propaganda anti-europea. Esta postura contrasta con los esfuerzos de otros estados miembros de la UE por aumentar la presión sobre Rusia en respuesta a la guerra en Ucrania. Bulgaria, tradicionalmente con fuertes lazos culturales y religiosos con Rusia, ha mostrado cautela en la adopción de medidas punitivas que puedan afectar a la Iglesia Ortodoxa Rusa. La decisión búlgara podría complicar los futuros paquetes de sanciones de la UE. El gobierno búlgaro prioriza evitar consecuencias negativas para su propia seguridad y estabilidad regional.