El 18 de julio de 1896 marcó un hito en la historia argentina con la primera proyección cinematográfica en Buenos Aires. La exhibición, realizada hace exactamente 130 años, presentó cortometrajes de los hermanos Lumière, pioneros del cine. La reacción del público y, notablemente, del Presidente de la época, fue de asombro y entusiasmo, similar a la que se vivió en Europa. Este evento marcó el inicio de una nueva era en el entretenimiento y la cultura del país. Buenos Aires, con este acontecimiento, se unió a la fiebre cinematográfica que comenzaba a extenderse por el mundo, aspirando a emular el glamour de París. La proyección representó un momento fundacional para el desarrollo del cine en Argentina y su impacto perdura hasta nuestros días. Se considera el nacimiento del cine nacional.