Budapest ha registrado su 31 de julio más caluroso en más de un siglo, superando un récord que se mantenía desde hace 105 años. Esta marca extrema es resultado de una intensa ola de calor que está afectando a toda Hungría. Las temperaturas han alcanzado niveles sin precedentes en la capital, generando preocupación por la salud pública y el riesgo de incendios. Las autoridades locales han emitido alertas y recomendaciones para proteger a la población, especialmente a los ancianos y niños. Se espera que las altas temperaturas persistan en los próximos días, agravando la situación. Esta ola de calor representa un desafío significativo para el país y pone de manifiesto los efectos del cambio climático en la región. La situación actual exige precaución y medidas preventivas para mitigar los impactos del calor extremo.

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