El alcalde de Budapest, Gergely Karácsony, ha expresado su frustración por la falta de una asociación prometida por el gobierno húngaro. Según Karácsony, no existe un plan de contingencia preparado para el escenario en que no se llegue a un acuerdo con el gobierno antes de principios de octubre, ya que considera que tal situación es impensable. El alcalde parece estar buscando activamente señales de colaboración, pero hasta el momento no ha encontrado evidencia concreta de que se estén cumpliendo las promesas realizadas. Esta situación genera incertidumbre sobre la futura cooperación entre la capital, Budapest, y el gobierno central. Karácsony insinúa que la falta de un plan B se debe a la confianza, aunque desafiada, en que finalmente se alcanzará un acuerdo. La postura del alcalde refleja una creciente tensión entre la administración de Budapest y las autoridades nacionales.