El gobierno húngaro ha concedido a la alcaldía de Budapest una prórroga hasta octubre para el pago de una contribución de solidaridad financiera. Sin embargo, la ciudad deberá desembolsar 86 mil millones de forintos en ese momento. La alcaldía de Budapest argumenta que un cobro anticipado podría llevar a la insolvencia de la ciudad. Esta contribución ha sido objeto de controversia, con la alcaldía expresando su preocupación por su impacto en las finanzas municipales. La prórroga busca evitar una crisis financiera inmediata en la capital. El gobierno, aparentemente, ha reconocido el riesgo que supondría un cobro forzoso en el corto plazo. La situación financiera de Budapest sigue siendo precaria a pesar de este aplazamiento.
