El gobierno municipal de Budapest considera que se han eliminado los obstáculos políticos para priorizar la estética urbana y la seguridad vial. La medida implica la retirada de grandes vallas publicitarias de la ciudad. Sin embargo, paradójicamente, esta situación podría fortalecer la posición de las empresas, tanto húngaras como extranjeras, que ya dominan el sector publicitario. La decisión abre la puerta a una posible concentración del mercado en manos de unos pocos actores clave. Se espera que las empresas beneficiadas sean aquellas con la capacidad de adaptarse rápidamente a las nuevas regulaciones y ofrecer soluciones alternativas de publicidad. La municipalidad argumenta que la medida busca mejorar la calidad de vida en la ciudad, aunque sus efectos en la competencia empresarial son objeto de debate. La implementación de esta política podría reconfigurar el panorama publicitario en la capital húngara.
