El presidente Nicușor Dan se reunió recientemente en Cluj con Sacha Dragic, un empresario conocido por su discreción y considerable influencia. Dragic ha logrado mantener un perfil bajo a pesar de su riqueza, lo que le permite moverse con anonimato. La reunión ha generado interés debido al hermetismo que rodea la figura de Dragic y su posible papel en asuntos de relevancia nacional. Se destaca que Dragic ha contribuido a la preservación de un importante patrimonio cultural rumano. No se han revelado los detalles específicos de la conversación entre ambos. La naturaleza reservada del encuentro alimenta especulaciones sobre los temas abordados y las posibles implicaciones. La identidad y las actividades de Dragic son poco conocidas por el público en general.