El intelectual conservador Sever Voinescu ha expresado su preocupación por la situación política actual en Rumanía, describiéndola como un "pesadilla". En una entrevista, Voinescu cuestiona el control del alcalde de Bucarest, Nicușor Dan, sobre el panorama político, sugiriendo que ha perdido el control. Además, señala la posible implicación del presidente en las declaraciones de un político sobre la búsqueda de votos del partido AUR, lo que consideraría una violación de límites establecidos. Voinescu también menciona la responsabilidad de Bolojan en la situación. El analista considera que la búsqueda de apoyo de partidos como AUR representa un punto crítico en la política rumana. Sus declaraciones reflejan una creciente tensión y desconfianza en el liderazgo político del país.