El alcalde general de la capital, Ciprian Ciucu, ha rechazado públicamente la imagen de ser un político corrupto. El funcionario sostiene que su estilo de vida cotidiano es la prueba de que no se ha enriquecido gracias a su cargo. Para ilustrar su sencillez, mencionó que comparte el uso del ascensor con los repartidores. Esta declaración surge mientras el alcalde se encuentra bajo control judicial desde el 18 de junio. Según el expediente, la Dirección Nacional Anticorrupción (DNA) lo acusa de haber aceptado sobornos. Dichos actos habrían ocurrido presuntamente entre los meses de noviembre y diciembre de 2025. El mandatario busca así limpiar su imagen ante las graves acusaciones judiciales.