La policía en Bruselas utilizó cañones de agua y gas lacrimógeno para controlar los enfrentamientos que estallaron el viernes en las calles de la ciudad. Los disturbios se intensificaron tras la incorporación de estudiantes de secundaria belgas a una huelga nacional en protesta por los recortes presupuestarios del gobierno. Alrededor de cincuenta personas, en su mayoría menores de edad, fueron detenidas durante los altercados. Según el corresponsal de Polsat News, Andrzej Wyrwiński, presente en el lugar, la situación se descontroló rápidamente. La gravedad de los enfrentamientos sugiere una creciente frustración entre los jóvenes belgas por las políticas de austeridad. Las protestas reflejan una preocupación generalizada por el impacto de los recortes en la educación y otros servicios públicos en Bélgica.