Un ciudadano británico residente en Finlandia, Richard Perham, experimentó una detención prolongada en Guinea tras un viaje de negocios en enero de 2025. Lo que debía ser una estancia de cuatro días se convirtió en más de 100 días de encarcelamiento en la prisión central de Conakry, conocida por sus condiciones deplorables. Perham temió pasar el resto de su vida en prisión. La cárcel, diseñada para albergar a unos pocos cientos de reclusos, estaba superpoblada con casi 2000 personas. Durante su cautiverio, Perham fue amenazado con violencia extrema. El caso pone de relieve las difíciles condiciones carcelarias en Guinea y los riesgos que enfrentan los extranjeros en el país.