Un granjero británico ha implementado un inusual método para evaluar la salud del suelo en sus tierras: enterrar calzoncillos de algodón. Este experimento, que ha ganado popularidad entre agricultores, consiste en desenterrar la prenda después de unos meses. La velocidad a la que se descompone la ropa interior indica la cantidad y la actividad de microorganismos presentes en el suelo. Un suelo sano, rico en vida microbiana, descompondrá el algodón rápidamente, mientras que un suelo degradado lo conservará por más tiempo. Los resultados de este sencillo ensayo revelan información valiosa sobre la capacidad del suelo para sustentar la vida vegetal y la necesidad de prácticas agrícolas más sostenibles. Este método ofrece una alternativa económica y accesible a los análisis de suelo tradicionales.