El Brexit ha generado dificultades para el acceso a la atención médica de los ciudadanos británicos de edad avanzada residentes en España, el país de la Unión Europea con la mayor comunidad de expatriados del Reino Unido, estimada en 266.000 personas. El envejecimiento acelerado de esta población agrava la situación, incrementando la demanda de servicios sanitarios. La salida del Reino Unido de la UE ha complicado la homologación de derechos y la continuidad de la asistencia sanitaria para muchos. Se reportan casos de expatriados que enfrentan obstáculos para recibir la atención que necesitan. Las autoridades españolas y británicas están trabajando para mitigar los efectos, pero la incertidumbre persiste. La falta de claridad en las regulaciones post-Brexit es un factor clave en estas dificultades. Esta situación plantea desafíos significativos para el sistema de salud español y el bienestar de los residentes británicos.