El 23 de junio de 2016, el Reino Unido votó a favor de abandonar la Unión Europea. Una década después, el Brexit ha tenido consecuencias económicas negativas para el país. Sin embargo, sorprendentemente, en varios sectores la economía británica supera el rendimiento de la alemana. El referéndum y la posterior salida han generado disrupciones en el comercio y la inversión. A pesar de estas dificultades, el Reino Unido ha demostrado resiliencia en ciertos ámbitos económicos. Analistas evalúan que el impacto total del Brexit aún está en desarrollo y sus efectos a largo plazo son inciertos. La comparación con Alemania ofrece una perspectiva contrastante sobre la adaptación post-Brexit.