La campaña electoral en Brasil ha estado marcada por escándalos e insultos, sin lograr disminuir la profunda polarización política en la economía más grande de Latinoamérica. Los candidatos, Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro, se han dedicado a intercambiar acusaciones en los últimos días de campaña. Esta dinámica refleja la intensa división que atraviesa al país. La falta de un debate sustantivo sobre propuestas ha sido criticada por analistas. Se espera que la elección sea reñida, independientemente de las controversias. La polarización dificulta la búsqueda de consensos post-electorales en Brasil.