La selección brasileña de fútbol sigue una serie de rituales específicos antes de cada partido. Estos rituales, transmitidos de generación en generación, buscan fomentar la concentración y la unidad del equipo. Incluyen una sesión de música relajante, una charla motivacional del entrenador y un círculo de oración. Los jugadores también comparten un almuerzo especial, cuidadosamente preparado por el nutricionista del equipo, priorizando carbohidratos y proteínas. Se ha revelado que el capitán del equipo juega un papel crucial en la motivación y la cohesión del grupo antes de salir al campo. Estos rituales son considerados fundamentales para el éxito de la "Canarinha".
