El Congreso de Brasil aprobó una reforma constitucional que reduce la semana laboral a 40 horas, estableciendo dos días de descanso obligatorio. Esta medida es un componente clave de la plataforma del presidente Lula da Silva, presentándola como una promesa de campaña central para los trabajadores brasileños. La aprobación ocurre en la recta final de la campaña electoral, en la que Lula da Silva se enfrenta a Flávio Bolsonaro. La reforma busca mejorar la calidad de vida de los empleados y aumentar el tiempo libre, aunque sus implicaciones económicas aún se debaten. El gobierno argumenta que esto impulsará la productividad y el bienestar social en todo Brasil. Se espera que la medida tenga un impacto significativo en el mercado laboral brasileño y en la vida diaria de millones de trabajadores.

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