Brasil y Marruecos empataron 1-1 en un partido disputado en Nueva Jersey, en lo que se considera un encuentro clave de preparación para el Mundial. El empate expuso vulnerabilidades en el equipo brasileño, a pesar de jugar en casa ante un estadio repleto. Marruecos demostró su potencial y solidez como equipo, complicando a la selección sudamericana. El entrenador Carlo Ancelotti criticó el evidente nerviosismo que mostró su equipo durante el partido. Este resultado plantea interrogantes sobre el rendimiento de Brasil de cara a la próxima Copa del Mundo. El encuentro sirvió como una valiosa prueba para ambos equipos en su camino hacia el torneo. El gol de Marruecos evidenció fallas defensivas en la escuadra brasileña.