La policía brasileña arrestó a un instructor y a otras dos personas en relación con la muerte de María Eduarda durante una actividad de “rope jumping”. La investigación se centró en la manipulación de pruebas, específicamente una cámara GoPro que grabó los momentos previos al fatal salto. Testigos acusaron al instructor de haberle retirado la cámara a la víctima mientras aún estaba agonizando. La cámara contenía imágenes cruciales para determinar las circunstancias del accidente. Las autoridades consideran que la supresión de esta evidencia constituye un delito grave. El instructor detenido enfrenta cargos por obstrucción a la justicia y posible negligencia. Se espera que el análisis del dispositivo proporcione detalles clave sobre lo sucedido.