El Parlamento en Brasil aprobó la reducción de la jornada laboral, una promesa de campaña del presidente de izquierda, Lula, quien busca su reelección. Esta reforma constitucional busca mejorar el apoyo al actual mandatario frente al senador Flavio Bolsonaro de cara a la segunda vuelta electoral programada para el 25 de octubre. La nueva ley permitirá a muchos brasileños disfrutar de dos días de descanso semanal, en lugar de uno, y disminuirá la semana laboral de 44 a 40 horas. Se espera que esta medida tenga un impacto significativo en la calidad de vida de los trabajadores en Brasil. Lula confía en que esta aprobación impulse su candidatura y le permita asegurar la presidencia en la segunda vuelta. La medida ha generado debate entre economistas y empresarios, aunque el gobierno defiende su impacto positivo en la productividad y el bienestar social.