Un aficionado brasileño protagonizó un acto inusual en Filadelfia, Estados Unidos, al vestir con una camiseta número 10 de Messi la famosa estatua de Rocky Balboa. Esta acción, interpretada como un intento de "maldecir" al equipo argentino, se basa en una creencia popular sudamericana. Según esta superstición, cualquier equipo cuyo uniforme sea colocado en la estatua de Rocky está destinado a perder su próximo partido. La acción ha generado reacciones inmediatas entre los aficionados argentinos, quienes buscan contrarrestar el supuesto maleficio. El incidente refleja la intensa rivalidad futbolística entre Brasil y Argentina, exacerbada por la cercanía de futuros enfrentamientos. La práctica de "maldecir" a equipos rivales a través de rituales supersticiosos es común en algunas culturas latinoamericanas. El evento ha captado la atención de los medios y aficionados en ambos países.
