El partido entre Brasil y Marruecos en la fase de grupos del Mundial concluyó con un empate 1-1. A pesar de salvar un punto, el entrenador de Brasil, Carlo Ancelotti, expresó su preocupación por la excesiva tensión mostrada por su equipo durante el encuentro. El partido se disputó ante una multitud de 80.663 espectadores. El resultado deja un sentimiento de decepción en el equipo brasileño, que esperaba un mejor comienzo en el torneo. Marruecos demostró ser un rival competitivo, complicando el juego de la selección sudamericana. El empate obliga a Brasil a buscar la victoria en sus próximos partidos para asegurar su clasificación a la siguiente fase.
