La ejecución de Christa Pike en Alabama fue suspendida después de que la reclusa recuperara la consciencia. Pike, condenada a muerte por un asesinato en 1997, recibió una inyección letal, pero mostró signos de vida poco después de que se presumiera su fallecimiento. Las autoridades detuvieron inmediatamente el procedimiento tras observar movimientos y jadeos por parte de la condenada. Este incidente plantea serias interrogantes sobre el protocolo de ejecución y la fiabilidad de la inyección letal como método de pena capital. Se ha iniciado una investigación para determinar las causas de este fallo inusual en la correccional de Alabama. La reclusa fue llevada de regreso a su celda y se encuentra bajo observación médica. Este suceso reaviva el debate sobre la pena de muerte en los Estados Unidos.