Edin Džeko, con 40 años, se prepara para su segundo Mundial con la selección bosnia. La trayectoria del futbolista se ve marcada por un dramático episodio de su infancia durante la guerra de los Balcanes. Cuando era niño, su madre le prohibió salir a jugar fútbol a la calle el día en que sus compañeros de juego fallecieron a causa del impacto de una bomba. Džeko considera que esta decisión materna le salvó la vida. Su historia personal subraya el contexto de conflicto que ha moldeado a Bosnia y Herzegovina. El delantero es actualmente la principal figura del equipo nacional bosnio. Su participación en el Mundial representa un logro significativo tanto para él como para su país.