Bosnia y Herzegovina enfrenta niveles críticamente bajos en sus ríos debido a una prolongada sequía y temperaturas extremadamente altas. Algunos lechos fluviales están casi secos, generando preocupación por el impacto en el ecosistema local. Expertos advierten que el problema no se limita a la escasez actual de agua, sino que presenta consecuencias a largo plazo para los suministros subterráneos. La situación afecta a la mayoría de los ríos del país, amenazando la biodiversidad y el acceso al agua potable. Las autoridades evalúan posibles medidas para mitigar los efectos de la sequía y preservar los recursos hídricos. Se anticipa un impacto significativo en la agricultura y otras industrias dependientes del agua. La falta de precipitaciones sostenidas agrava la crisis, exigiendo una gestión responsable del agua.