Un avión que volaba de Tel Aviv a Viena fue desviado y aterrizó de emergencia en Sofía debido a una amenaza de bomba. Las autoridades de Bulgaria realizaron una inspección exhaustiva de la aeronave y del equipaje de los pasajeros, pero no encontraron ningún artefacto explosivo. La amenaza resultó ser falsa, permitiendo que el vuelo continuara su trayecto hacia Viena después de un retraso considerable. Este incidente causó interrupciones en el tráfico aéreo del Aeropuerto de Sofía. Las autoridades competentes están investigando el origen de la falsa alarma y las motivaciones detrás de la misma. El avión, procedente de Tel Aviv, reanudó finalmente su vuelo programado a Viena.