El ferry "Blue Star 2", que transportaba a 1.050 pasajeros, fue puesto en alerta máxima tras recibir una llamada anónima alertando sobre la presencia de una bomba a bordo. Las autoridades griegas ordenaron de inmediato el cambio de rumbo de la embarcación hacia el puerto de Lavrio, en la región de Attica. Una vez en el puerto, se inició un exhaustivo control del barco por parte de equipos especializados en desactivación de explosivos. La operación de revisión busca garantizar la seguridad de los pasajeros y la tripulación. Hasta el momento, no se ha confirmado la existencia de ningún artefacto explosivo. El incidente ha provocado retrasos en los itinerarios del ferry y se investiga el origen de la amenaza.