El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha decretado un estado de emergencia tras casi 50 días de manifestaciones. Estas protestas han sido impulsadas por la crisis económica, el aumento de los costos de vida y el recorte de subsidios. La medida gubernamental permite la intervención del ejército para liberar los bloqueos viales que afectan al país. Dichos cortes de carretera han provocado una grave escasez de productos básicos esenciales. A pesar de que el gobierno ha ofrecido concesiones recientemente, los manifestantes mantienen sus demandas. El objetivo principal de las movilizaciones es lograr la dimisión del presidente. La situación refleja una profunda tensión social derivada de las dificultades económicas actuales.