Tras semanas de paralización, el gobierno boliviano anunció el levantamiento de los bloqueos en las carreteras a nivel nacional. Cientos de vías habían sido interrumpidas por campesinos, trabajadores y mineros, exigiendo la renuncia del presidente y aumentos salariales. La resolución se logró gracias a un acuerdo alcanzado el 19 de junio con la principal central obrera del país y al despliegue del ejército para despejar las rutas. A pesar de este avance, el presidente de centro-derecha, Rodrigo Paz, enfrenta persistentes presiones políticas. El acuerdo busca estabilizar la situación, pero no resuelve las demandas subyacentes de los manifestantes. La situación económica del país se vio gravemente afectada por los bloqueos, generando escasez de productos y pérdidas económicas significativas. Se espera que el gobierno continúe negociando con los diferentes sectores para abordar sus preocupaciones.
