Las protestas en Bolivia, que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, cumplen seis semanas sin una solución a la vista. A pesar de los llamados al diálogo, el gobierno no ha respondido a las demandas de los manifestantes. Sectores de la población, incluyendo comerciantes y trabajadores, expresaron su frustración por los bloqueos y exigen al presidente declarar el estado de excepción. Esta medida permitiría el despliegue del ejército para restablecer el orden. Una manifestación en La Paz el 12 de junio evidenció el creciente descontento y la demanda de acciones más contundentes. La situación se agrava con la falta de perspectivas de negociación entre las partes involucradas. La población afectada busca una rápida resolución a la crisis.