La Fiscalía de Bolivia ha emitido una orden de captura contra el expresidente Evo Morales, relacionada con las recientes protestas que paralizaron el país. Las movilizaciones sociales buscaban respuestas a sus demandas, según Morales. El exmandatario niega vehementemente haber instigado la renuncia del ahora ex-ministro Rodrigo Paz. Morales afirma que las protestas fueron una respuesta a las necesidades de las organizaciones sociales y no un intento de desestabilización. La situación política en Bolivia se tensa con esta nueva medida legal en contra de la figura opositora. Se espera que Morales responda formalmente a la acusación en los próximos días, mientras sus seguidores denuncian persecución política. El futuro de Morales y la estabilidad del país permanecen inciertos.

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