A pesar de la declaración de estado de excepción en Bolivia, 28 bloqueos de carreteras permanecen activos en tres departamentos del país. La medida, implementada para intentar normalizar la situación, no ha logrado disuadir a los manifestantes. La capital, La Paz, ha comenzado a recibir combustible después de siete semanas de escasez y crisis en el suministro. La persistencia de los bloqueos continúa interrumpiendo el flujo de bienes y afectando a la población. Las autoridades no han detallado estrategias específicas para desbloquear las vías, más allá del decreto de estado de excepción. La situación sigue siendo tensa y el impacto económico de la crisis se agrava. Se desconoce por el momento una solución a corto plazo para el conflicto.