El presidente de Bolivia declaró el estado de emergencia y movilizó al ejército para desmantelar los bloqueos de carreteras que han paralizado al país. Las protestas, lideradas por sindicatos, grupos indígenas y cultivadores de coca, se extienden por todo el territorio boliviano desde hace más de seis semanas. Los manifestantes se oponen al gobierno conservador, bloqueando vías con escombros y obstáculos. El gobierno respondió enviando maquinaria pesada para despejar los bloqueos, intensificando la tensión. La medida busca restablecer el orden y la circulación, pero podría exacerbar el conflicto social. La situación refleja un creciente descontento hacia las políticas del actual gobierno.
