El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, declaró el estado de emergencia en el país en respuesta a las protestas desatadas por la crisis económica y comercial. La medida permite el despliegue de las fuerzas armadas para restablecer el orden público. Las protestas, que han generado inestabilidad, son una reacción a la difícil situación económica que atraviesa Bolivia. El gobierno busca controlar la situación y evitar una escalada de la violencia. Se desconoce la duración del estado de emergencia, pero se espera que facilite la intervención de las autoridades para abordar la crisis. La oposición ha criticado la decisión presidencial, argumentando que restringe las libertades civiles.
