En Treinta y Tres, autoridades hallaron el cuerpo de un hombre en la zona ribereña del río Olimar. El descubrimiento ocurrió en un predio municipal, específicamente entre la vegetación que había sido cubierta por el aumento del nivel del agua. La crecida del río aparentemente depositó el cuerpo en ese lugar. Los restos fueron trasladados al Instituto Técnico Forense de Montevideo. Allí se realizarán las pericias necesarias para determinar la identidad de la víctima y la causa de su muerte. Las autoridades han iniciado una investigación para esclarecer las circunstancias en las que se produjo el deceso. Se presume que las recientes inundaciones jugaron un papel en el hallazgo del cadáver.