La policía griega utiliza un innovador sistema forense, denominado Blue Star, para resolver crímenes complejos. Este sistema permite visualizar huellas y rastros invisibles a simple vista, incluso después de intentos de limpieza exhaustivos. Blue Star reacciona con componentes de sangre, revelando patrones y detalles cruciales en la escena del crimen. En el caso de Stavroula Leventaki, esta tecnología fue determinante para identificar al asesino. La herramienta ha demostrado ser eficaz en casos donde los perpetradores han intentado borrar evidencia, como desactivar cámaras de seguridad o limpiar superficies. Su uso representa un avance significativo en la investigación criminal, permitiendo reconstruir eventos y obtener pruebas irrefutables. La policía recurre a Blue Star cuando los métodos tradicionales de investigación se ven obstaculizados.
