Científicos alertan sobre una posible catástrofe ecológica debido a la congestión de barcos en el Estrecho de Ormuz. Los continuos conflictos en la zona han provocado un bloqueo del tráfico marítimo, generando que las embarcaciones permanezcan detenidas por periodos prolongados. Esto facilita la propagación de especies invasoras adheridas a los cascos de los buques. Estas especies pueden alterar los ecosistemas marinos locales al ser introducidas en nuevos entornos. La falta de movimiento de los barcos impide las limpiezas regulares de los cascos, agravando el problema. Expertos temen consecuencias devastadoras para la biodiversidad marina de la región y aledañas si la situación persiste. Se requiere una solución rápida para reestablecer el flujo marítimo y mitigar el riesgo ecológico.