Un creciente número de hombres, tanto mayores de 40 como jóvenes de 30 años, están optando por la ropa a medida, especialmente camisas de popelina. Este cambio se produce como una reacción al streetwear y un redescubrimiento del gusto por la elegancia y la distinción. La sastrería a medida se presenta como una alternativa económica a las marcas de lujo, pudiendo resultar hasta cinco veces más barata. Este nuevo enfoque en la vestimenta masculina prioriza la calidad, el ajuste perfecto y la individualidad. Se observa un retorno al placer de vestir bien y a la búsqueda de prendas con un corte impecable. La tendencia sugiere un cambio en los valores del consumo masculino, alejándose de la ostentación y acercándose a la sofisticación discreta.