Berlín enfrenta una nueva ola de orugas procesionarias del pino (Tammikulkurinirkko), generando preocupación entre los residentes. Estas orugas poseen pelos urticantes que contienen sustancias nocivas para los humanos. El contacto con estos pelos puede provocar irritaciones en la piel, erupciones cutáneas y, en casos severos, reacciones alérgicas graves. Las autoridades sanitarias recomiendan evitar el contacto directo con las orugas y sus nidos. Se insta a los ciudadanos a no tocar ni perturbar a los animales, y a reportar avistamientos de grandes concentraciones a las autoridades locales. La plaga se ha intensificado en los últimos años, convirtiéndose en un problema recurrente para la capital alemana.