El reciente atentado islamista en Berlín ha generado un intenso debate sobre la planificación urbana. Los expertos se preguntan cómo pueden las grandes metrópolis volverse más seguras frente a este tipo de ataques. Existe una preocupación central sobre si cambiar la arquitectura actual supondría una victoria para el terrorismo. El desafío radica en implementar medidas de seguridad sin que las ciudades pierdan su identidad abierta. Se busca un equilibrio entre la protección ciudadana y la funcionalidad del espacio público. Para encontrar soluciones, se analiza la experiencia de otras capitales europeas. En concreto, un ejemplo proveniente de Londres ofrece esperanza para resolver este dilema.