El entorno de Naftali Bennett reconoce dos incidentes perjudiciales en su campaña electoral y expresa creciente preocupación por la desintegración del partido. Fuentes cercanas al líder israelí admiten que la situación actual representa un "error enorme". Se percibe una pérdida de confianza y una creciente sensación de que es necesario limitar las pérdidas. Los incidentes han afectado negativamente la moral y la capacidad de la campaña para avanzar. Existe un debate interno sobre la viabilidad de continuar con la estrategia actual. La admisión de estos problemas refleja una crisis interna y una evaluación pesimista de las perspectivas electorales del partido.