El Benfica venció al Sporting en el tercer y decisivo partido de la final, en un encuentro lleno de goles y emoción. El partido, disputado en el estadio da Luz, finalizó con un empate 5-5 en el tiempo reglamentario y la prórroga. La victoria del Benfica se selló en una tensa tanda de penales, donde prevalecieron 8-7. El encuentro se caracterizó por la constante alternancia en el marcador, con el Benfica tomando la delantera en varias ocasiones y el Sporting respondiendo para igualar el resultado. Este triunfo consolida al Benfica como campeón y cierra una final memorable entre los dos equipos lisboetas. La definición por penales añadió un elemento de dramatismo al partido, manteniendo a los aficionados en vilo hasta el último momento.
