El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, se unió a cientos de israelíes en una incursión al complejo de la mezquita Al-Aqsa en Jerusalén Este. Durante la incursión, fuertemente custodiada por las fuerzas de seguridad israelíes, Ben-Gvir declaró que “somos los dueños del lugar en Al-Aqsa”. Este acto ha provocado una fuerte condena internacional y ha aumentado las tensiones en la región. La declaración del ministro israelí es vista por muchos como una provocación y una afrenta a los sentimientos religiosos de los musulmanes. La incursión se produce en un momento de creciente preocupación por el statu quo en el complejo de Al-Aqsa, un lugar sagrado para musulmanes y judíos. Los palestinos denuncian la escalada de las acciones israelíes como una violación del derecho internacional y un intento de alterar el carácter histórico del lugar. El complejo de Al-Aqsa permanece bajo estricta vigilancia.