Doña Leo, inicialmente acompañante de su hijo adolescente en las tribunas de la Ultra, se ha transformado en una figura emblemática para la afición sur. Su presencia constante y apoyo incondicional la han convertido en una líder no oficial entre los seguidores del equipo. La historia de Doña Leo destaca por su origen modesto y su posterior reconocimiento dentro de la barra. Su carisma y cercanía con los demás aficionados han contribuido a su popularidad. Se ha ganado el afecto de la comunidad futbolística gracias a su dedicación y espíritu positivo. Su caso ejemplifica el poder de la pasión y el compañerismo en el ámbito deportivo.
