Manuel Belgrano, en un discurso pronunciado en 1794 durante la inauguración del Real Consulado, expresó su preocupación por el futuro del Virreinato del Río de la Plata. Belgrano destacó una notable carencia de conocimientos tanto en el ámbito agrícola como en el industrial entre los miembros del Consulado. Su discurso se centró en la importancia de fomentar la educación y la formación en oficios prácticos para el desarrollo económico y la prosperidad de la región. Consideraba esencial superar esta deficiencia para asegurar un futuro estable y próspero. El discurso de Belgrano reflejaba una visión estratégica sobre la necesidad de impulsar habilidades técnicas y conocimientos aplicados. Esta temprana advertencia subraya su preocupación por la autonomía y el progreso del territorio.
