Las protestas contra las políticas educativas y los recortes presupuestarios se intensificaron en Bélgica, específicamente en las ciudades de Bruselas y Lieja, resultando en enfrentamientos y actos de violencia. Los manifestantes expresaron su descontento con las reformas educativas implementadas y la reducción de fondos destinados al sector. Las autoridades belgas respondieron a las protestas con medidas de control, lo que generó tensiones adicionales. Aunque los detalles específicos de los incidentes aún están siendo investigados, se reportaron disturbios y daños a la propiedad en ambas ciudades. Estas manifestaciones reflejan una creciente preocupación por el futuro de la educación en Bélgica y el impacto de las políticas de austeridad. Se espera que las protestas continúen mientras no se aborden las demandas de los manifestantes.