La empresa belga Sarens planea invertir hasta 56 millones de dólares en un centro logístico y comercial cerca de la frontera entre Kazajistán y China. Este proyecto busca aliviar los cuellos de botella en el transporte de mercancías y fortalecer a Kazajistán como un corredor de tránsito fundamental entre Asia y Europa. Según Hannes Van Nedervelde, director de construcción de Sarens, la iniciativa responde al creciente papel de Kazajistán en el comercio internacional. La ubicación estratégica del centro facilitará el flujo de carga entre ambos continentes. La inversión belga subraya la confianza en el potencial de crecimiento de Kazajistán como plataforma logística regional. Se espera que el nuevo centro contribuya significativamente a la eficiencia del transporte y al desarrollo económico de la zona. El proyecto se enmarca en los esfuerzos de Kazajistán por expandir su capacidad de tránsito.