Sebastian R., un belga de 34 años, ha convertido una sorpresa inicial de amigos en una tradición anual. Por quinto año consecutivo, ha instalado un tobogán en su jardín, esta vez con una longitud impresionante de 50 metros. La idea original surgió como una broma, pero rápidamente se convirtió en un proyecto recurrente que disfruta cada año. El tobogán se ha convertido en un punto focal de diversión y entretenimiento para Sebastian y sus allegados. La construcción del tobogán demuestra la creatividad y el espíritu lúdico de su creador. Este año, la estructura destaca por su considerable tamaño, superando a las anteriores.
