Unas 3.000 personas se concentraron el pasado sábado en Belfast, capital de Irlanda del Norte, para participar en una manifestación antirracista. El objetivo principal de la jornada fue denunciar los actos de violencia y promover la convivencia ciudadana. Los asistentes recorrieron las calles de la ciudad expresando su rechazo a cualquier forma de discriminación. La movilización se produjo en un contexto de tensión social, buscando enviar un mensaje de unidad y tolerancia. Diversos colectivos y ciudadanos se sumaron a la protesta para exigir mayor seguridad y respeto. El evento transcurrió de manera pacífica, destacando la masiva concurrencia de la población. Finalmente, los organizadores instaron a las autoridades a combatir el odio racial en la región.