Miles de personas se manifestaron en Belfast, Irlanda del Norte, para expresar su rechazo a la reciente ola de violencia racista. Las protestas surgieron tras una serie de incidentes violentos registrados durante las últimas noches en la ciudad. Los manifestantes exigen la restauración de la paz y el cese de las agresiones. Este clima de tensión se originó hace cinco días, luego de que un hombre fuera apuñalado por un emigrante sudanés. La movilización busca frenar la escalada de odio y promover la convivencia pacífica. Las autoridades locales siguen monitoreando la situación para evitar nuevos enfrentamientos. El acto subraya la preocupación ciudadana ante el aumento de la intolerancia racial en la región.